ADJARIA

Hablar de Adjaria (también conocida como ajara o en castellano Ayaria) es hacerlo de una región que se ha convertido en uno de los destinos de sol y playa por excelencia del Mar Negro. Ocupa la esquina sudoccidental del país y cada verano sus localidades costeras atraen a una riada de armenios, turcos, rusos, azeríes y georgianos del interior que vienen a desconectar, disfrutar y recargar las pilas. Su turismo, aunque estacional, está muy desarrollado, y el litoral ofrece una abultada oferta de alojamientos, ocio y restauración. Aunque sus playas son por lo general pedregosas, sus paisajes son de postal. El azul de agua se mezcla con el intenso verde de las montañas, que se desploman sobre el mar, y su orientación hacia poniente regala los atardeceres perfectos. Tiene un clima subtropical y en verano la humedad a veces es un poco sofocante.

Durante siglos estuvo gobernada por los otomanos. Fruto de ese contracto con el islam es que 30% de su población profesa la religión musulmana – aunque étnicamente son georgianos y hablan georgiano. La mayoría viven en las montañas del interior y conviven de forma pacífica con sus vecinos cristianos. Si te interesa conocer esta otra cara de Adjara, la que está lejos de las discotecas y los complejos hoteleros, te recomendamos que visites la remota zona de Khulo. Hay buenas conecxiones en marshutka aunque la calzada está destrozada y hay tramos que están sin asfaltar.

Desde 1921 es una república autónoma dentro de Georgia. El estatus se lo concedieron las autoridades soviéticas debido a su particularidad religiosa. Tras el colapso de la URSS la región estuvo gobernada por Aslan Abashidze, quien la dirigió de forma despótica hasta 2004. El mandatario contaba con el apoyo de Rusia. Creó su propia milica y utilizó la zona como feudo de sus propias corruptelas. Durante aquellos años, Adjara funcionaba al margen de Tiflis. Pero todo cambió después de la revolución de las Rosas en 2004 el nuevo presidente Saakashvili le lanzó un ultimátum para que regresara al régimen constitucional. El fantasma de un nuevo enfrentamiento secesionista sobrevoló el país durante algunos días. Afortunadamente, el Kremlin le retiró su apoyo y Abashidze se exilió a Rusia. Hoy, la normalidad ha vuelto a Adjara.

A lo lejos, los rascacielos de Batumi le dan un pequeño toque dubaití. Es como si las autoridades planearan crear una nueva versión de esta ciudad en el Mar Negro. Desde cerca, sus calles están llenas de vida, sus cafés a rebosar y la gente camina por el paseo marítimo al atardecer. Algunos van a sus casas para pegarse una ducha y continuar con una noche de juerga. Otros cenan en las terazas con vistas al mar. Batumi es la capital de la república autónoma de Adjara. También es el epicentro del turismo de sol y playa de Georgia y la tercera urbe del país. Tiene cerca de 130.000 habitantes y es el principal puerto marítimo. Durante la última década ha habido un boom inmobiliario y los grandes hoteles y las segundas residencias han crecido como champiñones. Sin embargo, el centro histórico aún conserva muchos edificios del siglo XIX que le dan un aspecto distinguido. Ofrece una buena oferta de ocio, restaurantes, pubs,  discotecas y alojamientos. En verano, la vida transucce entre el bulevar, la parte antigua, la calle Rustaveli y Chavchavadze, y el parque 6 de mayo.

Batumi es una ciudad con una larga Historia a sus espaldas Aristóteles la citó en el siglo IV a.C como la ciudad de Cólquida llamada Batusi, que uiere decir profunda. Sin embargo, recientes descubrimientos arqueológicos apuntan a que estuvo habitada desde hace 3000-4000 años. En el siglo XVII los turcos la capturaron y la transformaron en la ciudad de Niva,  una pequeña localidad dedicada a la pesca. Estuvieron en el poder cerca de 300 años hasta que en 1878 el General ruso Sviatipolk Mirski la tomó para el zar y la integró de nuevo en Georgia. A partir de ahí todo cambió a la velocidad del rayo. Fue declarada puerto franco y comenzó a aumentar sus ingresos gracias al comercio. Era el lugar donde desembocaba el oleoducto procedente de los pozos petroliféros del Caspio y se construyó una refinería. En 1883 se trajo el ferrocarril. De la noche a la mañana se transformó en una urbe moderna al estilo europeo. Fue su primer boom urbanístico. Entre 1878 y 1903 se calcula que la población creció de 3000 a 30.000 habitantes. Después llegó la invasión soviética y la ciudad vivió un largo período de stand by hasta que el Gobierno de Tiflis tras derrocar a Abashidze en el 2004, llevó a cabo una serie de reformas para impulsar de nuevo la ciudad y convertirla en el centro del comercio y el turismo. En estos momentos la urbe está viviendo su segunda época dorada.

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