Tusheti es una de las regiones más recónditas de Georgia. También una de las más espectaculares. Es una zona protegida que se encuentra en el corazón de las montañas del Gran Cáucaso, a cinco horas de la civilización por una carretera de infarto por la que solo se puede transitar en 4X4 desde junio a octubre, cuando la nieve se ha derretido. La calzada atraviesa paisajes que emocionan, bosques vírgenes, precipicios que cortan la respiración y el paso de montaña de Abano, a 2926 metros de altitud. Su aislamiento la ha protegido de los cambios, y las costumbres ancestrales de sus habitantes se conservan casi intactas.

Ocupa un área de 900km cuadrados y su altitud varía desde los 1650 a los 4493 metros. Limita al norte con Daguestán y Chechenia. Poco a poco se ha convertido en uno de los destinos favoritos para los amantes de la montaña, sin embargo, aún no está masificado y ofrece rutas para todos los gustos y condiciones físicas. Tusheti es conocido por su raza autóctona de caballo. Pequeña, pero rápida y tremendamente resistente. Existen diversos lugares donde se organizan salidas ecuestres de día o de varias jornadas a precios asequibles. También hay algunas agencias de viaje en Tiflis que organizan visitas en 4X4 a la zona.

Se divide en cinco áreas compuestas por diversos pueblos: Pirikiti, Gometsri, Tsovali, Chanchakhovani y Chgami. El asentamiento más importante es Omalo, dividido en la parte baja y la parte alta, donde apenas viven unos cientos de personas, pero ofrece una adecuada oferta de alojamientos en B&B, hoteles de montaña y casas de acogida. Otro de los lugares más visitados es Dartlo. Existe una buena red de casas de acogida en familias locales por todo el territorio de Tusheti así que si no llevas tiendas de campaña no te preocupes.

Por lo general, es una zona bastante segura y sus gentes suelen mostrarse muy hospitalarias. El mayor susto te lo puedes llevar si te cruzas con algún perro pastor, porque son muy territoriales. También si te pierdes. Algunos senderos están mal señalizados y los mapas no son demasiado exactos. Por eso lo primero que tienes que hacer es pasarte por la Oficina de Atención al Visitante y resolver todas las dudas. En Tusheti no hay tiendas ni supermercados, así que si planeas hacer rutas de varios días por tu cuenta, no te olvides llevar provisiones.

La remota Tusheti siempre fue una zona de refugio para la gente que no quería ser encontrada, como los exiliados por vernganzas de sangre entre familias o los prófugos de la justicia. En el  siglos IV, también se escondieron en estos valles algunas tribus paganas del norte de Kartli que se resistían a convertirse al cristianismo. La primera evidencia histórica de sus gentes data de la época del mítico rey Parnavaz (Siglo III a.C) y la referencia escrita más antigua pertenece al geógrafo griego Ptolomeo un siglo después. La zona permaneció impermeable a la doctrina de la cruz hasta que en el siglo VIII el poder real comenzó a predicar la nueva doctrina por estas cumbres.

Sus habitantes siempre fueron la primera línea de la defensa del norte de Georgia. Desde los siglos XVII y XIX los tushetios se hicieron famosos por sus gestas militares contra los musulmanes chechenos y daguestaníes. Una leyenda local narra como el 1695 tras haber ganado la batalla de Bakhtrioni contra los persas, el rey quiso recompensar a los tushetios por su valentía.  Un montaraz llamado Zezva Gaprindauli le pidió que en agradecimiento les coincidiera tanta tierra como su caballo pudiera cubrir al galope en el valle de Aloni. Cuenta la tradición que el animal corrió como el viento desde el castillo de Bakhtrioni hasta Tahtibogiri y que después, murió agotado. Los tushetios aún recuerdan al equino con una mezcla de agradecimiento y orgullo.

Bosques alpinos, aldeas feudales perdidas entre montañas, cascadas naturales, ríos de aguas bravas… Tusheti es el Cáucaso en estao puro y está lleno de rutas y de opciones al aire libre. Tan solo pásate por el Centro de Atención al Visitante en el pueblo de omalo y prepara la aventura. Esta localidad, con solo unos pocos cientos de habitantes, es el núcleo más importante de la zona y por lo general, el punto de partida de cualquier excursión. Hay unos cuantos pequeños hoteles de montaña – muy básicos, B&B y casas de acogida. La parte alta del pueblo (Zemo Omalo) posee un magnífico conjunto de torres medievales (keseloebi). A una hora y media andando hacia el estees´ta Shenako, que tiene una pequeña iglesia ortodoxa. Pero lo que no te puedes perder es visitar el pueblo de Dartlo. Está a tres horas y media andando 12 km y sus torres y casas fortaleza hacen que uno piense que el tiempo teduvo durante la época medieval. Se encuentra en el corazón de la comunidad de Pirikit y hay algún que otro alojamiento por si quieres hacer noche.

El aislamiento ha hecho que en Tusheti se mantengan muchas de sus tradiciones ancentrales. Su cultura está basada en el pastoreo y son seminómadas. Durante el invierno, bajan de las montañas al pueblo de Aldani en busca de pastos y cuando la nieve se retira, vuelven a la tierra de sus antepasados. Aunque son ortodoxos, aún conservan bastantes creencias paganas que en ocasiones se han entremezclado con la fe cristiana. Por ejemplo: cada pueblo está dominado por un santuario de origen pagano llamado ¨khati¨. Hoy, estos lugares están dedicados a un santo, pero en la antigüedad era el sitio donde se veneraba a sus propios dioses.  Aún hoy, las mujeres tienen prohibida la entrada durante el período de menstruación. Además, para sus habitantes estas montañas son sagradas y está prohibido introducir ningún tipo de producto procedente del cerdo. Así que si llevas algún tipo de objeto o alimento que este hecho con este animal, cumple con la costumbre local: escóndelo en algún sitio antes de adentrarte en el territorio, y recógelo a la vuelta.

Los perros pastor en Georgia y Armenia son enormes canes de la raza caucásica qu se muestran muy territoriales. Por eso, intenta siempre evitarlos. Estate atento cuando oigas cecerros, veas un grupo de animales en la lejanía o haya algún refugio de montaña. Si puedes da un rodeo. En caso de que sea demasiado tarde, los expertos aconsejan “Llevar un bastón no entrar en pánico y no correr, mientras poco a poco te alejas. En caso de que haga el amago de atacar, date la vuelta y plántale cara con firmeza: grita, agita el palo o tírale piedras, mientras te retiras despacio. En cuanto hayas salido de lo que él cree que es su territorio, se calmará”.

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