No es un lugar muy conocido por los turistas pero es un remanso de paz en el bullicioso Tiflis. Está a poca distancia de la mezquita, justo debajo de la fortaleza de Narikala. Ocupa cerca de 120 hectáreas donde crecen más de 3500 especies vegetales. Tiene su propia cascada y es un buen lugar para cobijarse bajo la sobre de los árboles en los días calurosos de verano.

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